La diferencia entre basar tu vida en la obra de un cohelo, en la Biblia, en el Quijote o en los sonetos de Petrarca, en el estado actual de las cosas y quizá siempre, no reside en ningún valor intrínseco, sino social. El círculo al que accedes con unos no accedes con otros. Por eso, de lo que se trata es de estar solo. Siempre.
viernes, 1 de octubre de 2010
Ausencia de centro
Ayuda la ausencia de centro a la comprensión, en la medida en que cada cosa ahí puesta obtiene el brío de la individualidad lograda. No ayuda, sin embargo, a la memoria, porque el reemplazo, si bien posibilita la emoción de la novedad y el afianzamiento de aquello con lo que se ha entrado en contacto, a mediano y a largo plazo es equivalente a la muerte.
Yo no podría ser actor ni Paul Johnson.
Yo no podría ser actor ni Paul Johnson.
Los contemporáneos
Si entre mis contemporáneos hubiera existido una versión de mi yo actual listo para juzgarme, simplemente no habría sobrevivido. Me encuentro tan defectuoso desde ahora, solo bastaba que alguien pudiese dar con esta mirada y con algunas cuantas palabras para haberme reducido al polvo al que constantemente someto mis entusiasmos juveniles.
Salud
¿Cuántos intelectuales habrán perdido la vida o la razón en alguna galera, dejando el panorama del pensamiento o de la filosofía librado al azar de la resistencia física? Ese tipo de cuestiones entusiasman y aterran al mismo tiempo.
Otro punto de vista sobre el punto de vista
La posibilidad del punto de vista es, desde cierto punto de vista, terrible. El mismo puñado de intelectuales puede ser la encarnación del zeitgeist o el argumento para justificar el nacionalismo; luedo de convertirlos en fichas de un ajedrez mental de cafetería, un francés podría enumerar nombres para sentirse orgulloso de ser francés: en la segunda mitad del XVIII, nosotros. Y toda la abstracta admiración por el mundo de las ideas, tan si cuerpo, al tacho.
Así, el filósofo podrá tener el poder de desmantelar las cosas mediante el desgrane de sus presupuestos, pero el historiador podrá, como respuesta, desarmar los hechos de la historia sobre la que está parado el filósofo.
Cuadro
Mandar a pintar el cuadro-fotografía filosofo chino comiendo ciruela. En él debe figurar un anciano chino de pelo y barba canas, cara de filósofo, pues, comiendo una ciruela de manera un tanto simiesca, cogido y encogido sobre el pequeño fruto, como si el resto del mundo se hubiera caído, y con la expresión de haber sido captado haciendo algo terrible, mirando a la cámara de reojo sobremanera culposo. Blanco y negro, con las arrugas bien marcadas, primer plano.
La ironía reside en la culpa de un filósofo por tener un apetito tan humano como el que te lleva a comer una ciruela.
Capas
Capa sobre capa nos hemos escondido de un primer espectador, que hoy en día es cualquiera. Así: no mirar o hablar desde nadie: los demás como ellos mismos se proponen ya incluyen una forma de lectura, algunas vías clausuradas, pero muchas abiertas. Todos son libros o juegos con sus propias claves y reglas. Así: conocer primero. Lo peor es la prisa por encausar, juzgar o citar.
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