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miércoles, 26 de marzo de 2008

Perfiles


Parece un ejercicio sencillo imaginar una cosa. Amar desmiente aquella ilusión. Ese acto se distingue, justo, por la distorsión, se alimenta de la distancia sobre lo que antes la mente ha querido organizar entre copias y originales, fetichizar como origen. El que se enamora revuelve. Ante él, bajo el influjo de cualquier poesía, las cosas serán solo un perfil indefinible, el límite exacto entre el horror y lo sublime. Hace de equilibrista ahí. El amor suspende los quilos y las debilidades, púberes o decrépitas, incita a la acrobacia riesgosa, salta el enamorado en un pie tantas veces como el espanto por la caída se lo permita.


Y si cae o asciende, si el objeto de su comtemplación era una rama negra o maná, el resultado es el mismo. En ambos casos el amor ya no es el responsable. Solo la locura.

domingo, 2 de marzo de 2008

viernes, 7 de diciembre de 2007

Llegamos nosotros al recuerdo


La nostalgia olvida los detalles para concentrarse en el corazón de las cosas y destrozarlo. Como el niño que abre los insectos y se pierde en el instante, en el calor de las minusculas entrañas hechas Uno, el amante perdido en su historia regresa a los rostros de felicidad, se degrada ante ellos, los exprime y bebe jugos de muerte y desolación, malinterpreta todo sentimiento -con alevosía completa- que por naturaleza es esquivo, lo envuelve con miradas codescendientes para con el resto, menos para consigo, y sufre en el gozo de un pasado mejor, y goza en el sufrimiento de ese mismo pasado.


No podemos quejarnos de la inercia de la nostalgia. Invocamos al pasado a un futuro tan remoto... Nos aseguramos de que sea un futuro casi inalcanzable -paraíso personal, las nubes, dios saludando- para que la caída del recuerdo no le deje una sola parte entera al vivir.
El pasado sí caerá irremediablemente hacia ese horizonte infinito por principio, pero caduco como la mirada que lo ve llegar, que se estrella: piensa detrás de los ojos que es quien cae.

Juntos, el que llora y el suelo húmedo de lágrimas se encuentran, casi en el centro de sus vidas (el que llora es obviamente más joven que su vida).
Obviamente... El recuerdo sigue de largo...

domingo, 4 de noviembre de 2007

Movimientos degenerados


Leo las novelas echado entre sábanas entre sueños, los poemas en silencio, encogido, los dramas de un lugar a otro, junto con los personajes que en otros espacios solo me son sugeridos. Los ensayos no los leo, sino todo lo contrario. Lo mismo cualquier ciencia o filosofía: de cabeza.

lunes, 22 de octubre de 2007

Sueños


Basta asomarse a ellos para comprobar las dimensiones de nuestro egoísmo y la naturalidad con la que se desenvuelve en nosotros, gravitante, absorbiendo todo lo otro hasta hacerlo un escenario sombrío, una transparencia nocturna, el amanecer de un día y el día, colocar nombres para arrancarlos con todo y piel y enseñarnos, crudísimos todos, que no somos más que fantasmas, que los demás son solo cimientos y que sus sueños nos contienen de la misma intrascendente manera, como una lenta eyaculación de nuestro cuerpo sobre las cosas.

jueves, 18 de octubre de 2007

Vida otra vez vida otra vez vida

Pensar una oración es pensar un comienzo, un
orden de reiteraciones delicadas, resarcidas
en el bosque de pensamientos que todo lo tapa y
en el que es tan fácil perderse, sentirse satisfecho
con el olor de las tardes,
volver a casa agachado con la sombra en los talones.
Su final, sin embargo, es pura quietud: uno
se aturde al reconocer el traslado y la demora, el aspaviento
y la paciencia de aquel vaivén superfluo. Se es otro sin pena,
sin molestia, sin orgullo
La última palabra puede ser vacua, puede ser
una vieja conocida incitándonos al azar de astros por conocer.
Puede ser lo que sea.
Pero entonces reta, interpela, regresa a la primera para exigir
la administración de los sentidos,
y en la primera se detiene a sembrar dudas
entre cada letra circunfleja: uno mismo tendrá que recoger
lo que sobre y guardarlo cuidadosamente, como si de cristales
se tratara.
Si alguna vez llegara a romperse, la obligación de comenzar
una vez más no podrá eludirse.
Si la luna es buena,
es necesario que así sea.

jueves, 11 de octubre de 2007

Influencia


Veo en mi reflejo los rasgos que he querido en otros: en mí son canales por los que naufrago y me confundo hasta borrar por completo la línea entre el deseo y la tenencia: ¿mis ojos han buscado un reflejo o han inventado uno para el que me prometió un rostro?, me pregunto y no sé cuáles son los ojos que ven, cuáles los vistos, quién soy mientras miro y soy, qué palabras sobre qué palabras, y no queda nada y no me creo una lágrima más hasta que no esté seguro de su autoría.

El día en que naceremos


Me preguntas, me cuentas. ¿Alguna vez lograré una respuesta completa, que involucre lo que en mí atravieza el tiempo? Recuerdo y no puedo más que ceder ante la presión de la tenue coloratura de la memoria. Si me sigues viendo, puedo intentarlo hasta un último comienzo... Si me sigues viendo, el relato no será el mismo dos veces, pero sí la sensación de que el evento más mínimo, junto con sus sombras, calza en el espacio que dejará lo que me falta.

viernes, 5 de octubre de 2007

Hágase usted un comentario

y vea sin rubores el tono cada vez más pálido de sus mejillas
la inclinación ligera que pone al cuello en situación difícil, geométrica
ansiosa de ser más que esos músculos, venas, nervios,
el cómplice de una monótona respiración.

sí... y sienta la presencia de los demás entre tanta tinta, tanto gasto
el pensamiento que hace las veces de compañía, los entuertos
los gastos médicos, los saludos antes durante y después de cada muerte.
Las crisis.

Despídase. Fíjese bien en la sonrisa antes de darse la espalda. Presienta
la alevosía, júrese perdón, fermente una envidia secreta.

Vea bien. Es usted.

jueves, 4 de octubre de 2007

Fundación

Se planificó: meses enteros que fueron fiebres, calores
derramados sobre el futuro.

Su imagen parecía disolverse
parecía hincar el pasado en su retorno.

El hilo y el agujero en mí, la ida y la vuelta,
las redenciones antes del inicio, el juramento ante la ley
que dejó de serlo.

Una vez listo, entre muros y manos aplastadas y cemento
y una interminable lista de momentos detrás de la línea de lo demás,
entre el murmullo de las alegorías que el viento,
una vez listo,
miro tratando de encontrar la oscuridad en el fondo de ojos
de pronto solo imaginados, vueltos de repente y de repente solos
sin otro destino que ellos mismos.

martes, 2 de octubre de 2007

Paciencia y ficción

Una palabra como una aparición
un descalabro
que nada vale en las vísperas.

Hace falta desespero.

Mi continencia un augurio
y la verdad en ella aterrada
por sus estampidas el cierre de toda herida.

Dije no negaré
la certeza de las ansias no
comenzaré.

Dije nadie podrá negarlo; esperamos
juntos

y el resultado es otro,
una estatua gastando sus mediodías al tiempo y su paciencia.

sábado, 22 de septiembre de 2007

El fin de la eternidad


Como ninguro de los anteriores, el año pasado terminó lentamente, con premuras ajenas y la mirada escampando fuera de los días que empezaban a ser de calendario. Sus últimos meses fueron una espera que me dejó más de una vez sin aliento por lo que vendría a mí y por lo que sabía que no podría dejar de ser en el caso de que las cosas se ordenaran, sea cual fuere la manera que les estaba reservada de antemano.


Di lo pasos necesarios; me dejé estar.


Había cierta belleza en la presión que el tiempo ejercía sobre lo que llamaba expectativas. El tiempo fue justo en cada movimiento. La madurez, mi lucha contra todo lo que ella quiere encarnar, nos enseña el camino en el que eso puede ser confirmado.


Ese año, hoy también, no ha dejado de ser un milagro suspendido en el aire. Por su misterio y por su revelación.


domingo, 16 de septiembre de 2007

Historiar

Hace ya varios días que no cuento una historia. ¿Una semana, un mes...? No sé exactamente cuándo ocurrió mi última narración. Diez días atrás, quise contar una visita al hospital: un par de rostros me sugirieron a los protagonistas, y un gesto esquivo e imcompleto el conflicto con el cual entramarlos. No pasó nada. Me identifiqué demasiado con su desdicha, quizá, o simplemente eran solo rostros para mí sin nada detrás, sin esa voluntad necesaria para hacerlos andar entre sombras. Apunte una frase enteramente cierta. Luego me sentí un poco frustrado, aunque la certeza de la situación fue bálsamo suficiente.

Dos días después de la visita al hospital, un par de amigos me contaron una historia sobre una pareja. Tenía todos los ingredientes para ser una narración atractiva (no faltama el amor ni la muerte), y también el potencial para crecer en varios otros sentidos (incluyendo la situación misma en la que la historia me estaba siendo comunicada). Me hizo pensar en que todos sentimos (siempre que todos seamos nosotros y sentir una forma muy exclusiva de decir nosotros) más o menos lo mismo, y que el talento del narrador descansa sobre todo en las modulaciones sobre las cuales todavía me reconozco incapaz.


Pensé sobre aquello un buen rato y hasta ahora. No puedo decir que me haya desecho aún del aura de tal confirmación. Lo más seguro es que procese con poco acierto todo lo que en ella hay. Espero que hoy, sin embargo, me sirva para contar algo. Como ayer, parece que sigo sin poder contar nada.

domingo, 2 de septiembre de 2007

Cuando los años se cumplen


1 septiembre

2 septiembre...


El tiempo no pasa: todas las demás cosas sí a través de él. Por eso, esta es una vieja crisis existencial y una nueva forma de entramparse en ella.


...este pudo ser el sexto mes de espera; ahora es solo seis meses menos de una cuenta regresiva, el revés de la profecía.


Hasta luego.

viernes, 31 de agosto de 2007

Rigor mortis del alma


¿Qué has entendido, pequeña?


Me dice que podemos luchar contra la enfermedad. Yo le dije que había pensado en morir y que eso era una cura perpetua.


¿Qué has entendido, que el miedo es lo único que te comunican mis palabras?


¿Qué ve cuando me oye sentado desaparecido para mí mismo? Pienso que un cuerpo. Pienso que ve un cuerpo, porque su reacción es la de otro. Las cosas tienen que estar ahí, ¿verdad?, ahí y no más allá. Las cosas deben poder cogerse. Si algo no se coge (abraza, besa) no es, ¿verdad?


Yo te explico que lo que no está ahí (ni aquí, por supuesto, aunque así lo pretenda) puede no solo ser más que las cosas tal como las piensas, sino que además tiene los mejores atributos (los dos primeros del decálogo de dios o el manual para acabar con la vida: omnipotencia y omnipresencia...). Es fuente de la palabra verdadera en tanto original (siempre, no obstante, repetida). Las confirmaciones que a ella se puedan agregar carecen de todo respeto y consideración (para el que las dice y para el que las recibe), dado que solo puede nombrarse lo que está para todos en un sentido convencional, y esto lo está en un sentido divino y, por tanto, subjetivo.


A medida que muero me acerco más a mi mejor versión.


¿Qué has entendido, pequeña?

El dios de los mensajes


Cuiden al enfermo. Díganle las cosas que covine que escuche. ¿Cómo pueden pretender que un enfermo llegue al equilibrio que nunca le han conocido? Nunca lo relacionan con la verdad, pero ya están medicando mentiras. Uno no tiene el privilegio de elegir la vida; la muerte, en cambio, está en nuestra manos.


Dios lo anuncia. Es el único dios de los mensajes de despedida. Por eso se puede vivir con una sonrisa y morir con la seriedad de la falsa sabiduría. Todo lo que debe saberse está contenido en ese punto final. Acierta el que reniega de la vida pensando en la muerte y el que reniega de la muerte pensando en la vida. Ambos tienen el mismo derecho, pero solo uno la capacidad de ejercerlo.


Dios lo anuncia cuando nos hace caducar y desaparece frente a nuestros ojos para instalarse, infinito, en la sensación de que.


Dios lo anuncia y dios, aquí abajo, lo escucha, a pesar de nuestros oídos destruidos por el miedo.

Segundo tiempo


No hay segundo sin primero, dirán, pero igualmente me asombra verme del otro lado de una línea que consideraba definitiva. No me permito la ingenuidad de lo Uno, tampoco la desfachatez de los niños, adultos y ancianos de los manuales de psicología. Mediando me erosiona la fe en que, en todo caso, saberme hecho o desecho me mantiene.


Estoy del otro lado, sin embargo. Algo comienza cuando algo termina. No es la primera vez que yo termino, pero sí me atrevo a considerar que este cambio, por primera vez, permite organizar mi vida en esos momentos que terminan, en el peor de los casos, en capítulos de biografías. Lo digo con la posteridad en la conciencia, con las ganas de seguir siendo yo, y por eso creo que es más cierto que nunca que estoy a punto de caducar, de salirme tanto de mi identidad como de las ganas que son el combustible que la alentó tanto tiempo y que ahora la consume.


Dos son las esquirlas de la muerte: el futuro y el pasado, todos.


pd.- Cualquier coincidencia con la canción "Marco se ha marchado" de Laura Pausini es lo que es y también escalofriante.

Pavesas


Conocí el significado de esta palabra hace casi diez años, en boca de un amigo que era capaz de esa palabra en una charla sobre pornografía y de muchas más imprecisiones (para colocarlo en términos simples, hoy es rey o presidente o el referente de ambos fantasmas). Me gustó. No le pregunté qué significaba por el obvio pudor de los que saben mucho menos de lo que quieren saber. Un diccionario barato, más tarde, fue suficiente para olvidar el sinsentido de la ignorancia, y desde ese día sé que pavesas significa pavesas.


Con ligeros matices, desde luego. La he visto revuelta en una que otra novela, y me ha parecido menos ambiciosa que la palabra de aquel día. Me ha parecido un fósil, mucha cosa y muy poca cosa.


Así hasta hace unos días, en los que sentí la necesidad de abrazarlas y perderme con ellas en el mar. Es la primera vez que una palabra me define con tanta intensidad, que una palabra salé corriendo del diccionario y me atraviesa.

miércoles, 29 de agosto de 2007

cosmos

Ella te lo explica:
un comienzo y un final. La vida
está de vuelta luego de que hemos
muerto
y nos seguimos moviendo avanzando
hasta el inicio con los talones
sobre el norte
los ojos cerrados para ver
que detrás de cada paso una
oportunidad ilumina su final.