martes, 1 de enero de 2008

Guarida del lector que no existe


La comunicación no garantiza nada, ni siquiera un par de personas. No lo sostengo por nosotros, que hablamos solos. Quizá nuestras ocurrencias, no tan excepcionales como nos hacen pensar los manuales, tengan el favor de la codescendencia. Pienso en cambio en las palabras en su más modesta condición (por ejemplo la palabra "ahora" cuando nos refleja presentes): voluntariosas de simetría, típicas, interiores, frías.


En sí mismas, acompañan.


¿No han mirado con atención, por ejemplo, el volumen de lo escrito? Corre un río de confesiones hacia algún final.


¿Quién las espera, quién ha pedido primero la palabra?

viernes, 7 de diciembre de 2007

Llegamos nosotros al recuerdo


La nostalgia olvida los detalles para concentrarse en el corazón de las cosas y destrozarlo. Como el niño que abre los insectos y se pierde en el instante, en el calor de las minusculas entrañas hechas Uno, el amante perdido en su historia regresa a los rostros de felicidad, se degrada ante ellos, los exprime y bebe jugos de muerte y desolación, malinterpreta todo sentimiento -con alevosía completa- que por naturaleza es esquivo, lo envuelve con miradas codescendientes para con el resto, menos para consigo, y sufre en el gozo de un pasado mejor, y goza en el sufrimiento de ese mismo pasado.


No podemos quejarnos de la inercia de la nostalgia. Invocamos al pasado a un futuro tan remoto... Nos aseguramos de que sea un futuro casi inalcanzable -paraíso personal, las nubes, dios saludando- para que la caída del recuerdo no le deje una sola parte entera al vivir.
El pasado sí caerá irremediablemente hacia ese horizonte infinito por principio, pero caduco como la mirada que lo ve llegar, que se estrella: piensa detrás de los ojos que es quien cae.

Juntos, el que llora y el suelo húmedo de lágrimas se encuentran, casi en el centro de sus vidas (el que llora es obviamente más joven que su vida).
Obviamente... El recuerdo sigue de largo...

lunes, 3 de diciembre de 2007

Promesas de diciembre

Duplicidad de lo feo

Me han repatriado de una estrecha vida paralela
a este mi mundo mis escrúpulos sin escalas
muerte en la que un sueño se permitía como
semejanza de sí mismo
en la que el sólido pegote de mis suelas
impulsaba mi andar y no
como ahora
de vuelta entre los míos, entre carnes y huesos bien tallados
me fija como estatua como estandarte de símbolo negado
de origen negado, falsa historia en la que soy
solo disonante, ávido
con urgencia de otra faz, otra cabeza hueca en la que quepa
una vida completa donde nadie reconozca ya mis yagas realmente.


Sueños de un contemporáneo

Sueño con colarme entre el pasado que es pasado
y ver ahí a nuestros hijos que andan hacia atrás
colaboradores de la roña del estrecho parecer
que todo lo divide babeando pasos
seguros y diferentes con los que nos acercamos
a morir como hombres.

Sueño…
y entre sus resquicios, detonar mis esperanzas reptantes
cascabelear el vacío, las canciones nacidas en décadas sin alusiones, un amanecer anterior a las palabras presente, futuro
anterior a la mismidad,

...digerirme anacrónico, dirigido por completo
a la asamblea de niños por nacer que mañana pondrán la cruz sobre nuestros hombros
dirán somos lo que somos ingenuos ataviados con el arsenal de máquinas de síes redentores
multiplicados iguales

…y yo, armado de palos y maderas y perros de troyas
les diré no miren hacia atrás no son lo que son
han aprendido a cantar sobre nuestras cenizas…

…y no han aprendido a enderezar el cuello hacia el margen de sus pasos.

…y no son viejos. Son criaturas de sus hechos.

…y no están vivos. no saben morir.

martes, 13 de noviembre de 2007

La libertad de los libres


Como toda sana redundancia, esta también anuncia una ingenuidad: el mundo dividido en dos por principios más cercanos a la frivolidad que al instinto, y no hablemos ya de la razón o la gloria. Para todo libre existe la soltura antes que las reglas, y por eso, más que ejercer la voluntad, la reducen. Puede vérseles subiendo los pies a las sillas o agitando los dedos descalzos debajo de algún mantel que, ahí, es la cortina de un teatro bufo y socarrón. No es raro en ellos mostrar los dientes completos, como si hubieran tardado su vida coleccionando cada uno, al menor descuido de cada quien.


A los libres, recomiendo desde mi humilde esclavitud, debemos encerrarlos. Mostrarles en el ostracismo de una mazmorra que moverse no es suficiente, es solo el principio de un largo camino que termina con la mirada puesta en la oscuridad. Durante años de pronfundas meditaciones y sofocos producto de sueños sin lugar, aprenderán a contar de nuevo y recoradarán lo que los hizo ser lo que no son, lo que sin más terminarán siendo. Solo así, al abrirles la puerta para la verdadera libertad, ellos podrán demorarse un momento ahí dentro y hasta pedirle el nombre y el teléfono al carcelero, ese hombre que puede ser un buen amigo, y despedirse con el hola y el adiós de todos nosotros.

viernes, 9 de noviembre de 2007

Retorno


Primero fue en sueño, sin querer precipitadamente. Lo que mi vigilia no logró esconder lo colocó mi pesadilla con detalles sin lujos, parca hasta lastimar. Otros colores, otros destinos, pero la misma fatalidad en las visceras, el mismo miedo infantil, porque en la jurisdicción del sueño no se imponen las ficciones de la madurez, eso quedó claro, yo. La calle ubicaba sus límites para indicar el fin de un nuevo principio, hasta aquí, hasta allá, nadie más entra, nadie más ha salido, me quedaba esperando con las ilusiones de un amanecer que no le deba nada a ese recuerdo. Una puerta y una casa. Personajes reales...

Un hilillo de las babas de los lamentos que me devolvieron la conciencia quedó desparramado entonces sobre cada almohada posterior. Figuras. Al desecharlas me precipitaba.

Mis pasos siempre fueron anchos, los buenos, los malos y los al revés, pero cabían en aquel derrotero transparente, le daban la forma humana de los inicios. Los ordené. Sin fruto, los dejé estarse al sol abstracto hasta que me vi cercado y entendí las trampas que la realidad supo calcarle al desvarío, al pensamiento fermentado en las aguas negras de la locura, y que ahora solo queda recuperar en otro sentido.

Volví en mis pasos teledirigidos por el dios que montó aquel escenario, que dijo que nadie más ni nada otro y mucho menos. Estuve en el mismo sitio, era el olor de sus sombras lo que hedía y no me dejaba de convencer de que un sueño sí se repite siempre que se esté atento al despertar.

jueves, 8 de noviembre de 2007

Meditación trascendental


...a propósito, consiste primariamente en tomar el alrededor, barajarlo, sacar el as de espadas de encima y perder el resto, desaparecer lo que nunca estuvo: esos corazones, esos cocos, esos tréboles fijos esquinados en los límites del azar.

lunes, 5 de noviembre de 2007

Verdad en las muelas


Huye, poesía, letras, yo, otro y yo por si acaso: han venido a averiguar. Quieren de tus ojos extraer sonidos para predecir los quehaceres del día y sus abortos. Quieren mediata e inmediatamente culpables culparte de toda vez cada vez que te silencie, cada vez que me ampares para perderme entre esas sombras que, calladas sobre sí mismas, no se cansan de ver que no estamos en ninguna parte más que en ti.